lunes, 27 de julio de 2009

Surfing In Space-Time (Parte VI)

Pensando En Grande

Los bosques han sido escenarios de magnificas historias, hábitat natural de sueños, magia, duendes, hadas; lugares donde transcurrían los cuentos cotidianos de nuestra niñez, escenarios de históricas batallas, hogar de héroes y cuna de asombrosas civilizaciones.

Hoy en día, los sueños han renacido en uno de estos recintos naturales: el bosque de Livingston. Cerca de la capital del estado de Louisiana, al sureste de los Estados Unidos, en una de las zonas más olvidadas de ésta nación, se encuentra uno de los observatorios astronómicos más peculiares del planeta; este lugar podría llevar acabo un gran descubrimiento en la física, con el cual se marcaría el comienzo de una nueva era en la astronomía, y que nos daría una visión mas completa (o quizá mas compleja) de nuestro universo.

En este observatorio no encontraremos aquellos gigantescos telescopios: aquella vieja imagen que teníamos de la astronomía y de sus medios para observar el universo no estará presente en este cuento. En efecto, en medio del bosque Livingston se localiza una impresionante estructura de concreto, un edifico central del cual se desprenden dos largos túneles de cuatro kilómetros de longitud; estos brazos de gigante albergan poderosos láseres que viajan por enormes tubos al alto vacío, la luz de los láseres rebota continuamente en unos espejos localizados al final de estos túneles. Ésta es la imagen de los nuevos observatorios, sólo que en ellos no esperamos ver estrellas, ni galaxias, no esperamos recibir ondas de radio o rayos gama: en esta ocasión estamos en busca de algo más extraño.

El observatorio de Livingston forma parte del proyecto LIGO (Large Interferometric Gravitational-Wave Observatory). Este proyecto consta de dos observatorios gemelos; el segundo está ubicado en el noroeste de Estados Unidos, en Hanford, estado de Washington.

Hanford es conocido por ser cede del proyecto Manhattan: en los años 40, albergó los reactores nucleares que produjeron el plutonio para las primeras bombas atómicas. En esta ocasión será copartícipe, no de destrucción, sino de la creación de una nueva percepción de nuestro universo.
El proyecto LIGO está en busca de detectar ondas gravitacionales: ondas que se propagan de igual manera que las ondas de un estanque, pero son tan débiles que sus efectos son casi imperceptibles. Es por esto que se requieren construcciones colosales para facilitar su detección.

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