El Nuevo Campo
A principios del siglo XIX, la física veía la interacción de las fuerzas, como una acción a distancia, por ejemplo, se pensaba que la gravedad del Sol actuaba sobre nuestro planeta de modo instantáneo, a pesar de la gran distancia que existe entre ambos; no sólo la gravedad se entendía en base a esta acción a distancia, también fue empleada por Michael Faraday en sus trabajos de electricidad y magnetismo.
Un físico ingles, llamado James Clerk Maxwell empieza a estudiar los trabajos sobre electricidad y magnetismo realizados por Faraday, Gauss, Coulomb y Ampere, éstas fuerzas se consideraban ondas, y se sabia que las ondas, como las olas en el mar, se propagan a cierta velocidad, la cual depende de ciertas condiciones en el medio. Encontró una relación entre ambas, una velocidad de propagación para las ondas eléctricas y las magnéticas, una constante ya conocida: la velocidad de la luz.
Es así como unifica la electricidad y el magnetismo en una sola teoría, conocida el día de hoy como electromagnetismo, descrita por un conjunto de ecuaciones conocidas como las ecuaciones de Maxwell. Y es así como la comprensión de la interacción de esta fuerza, pasa de ser considerada como una acción a distancia a una interacción que se propaga a velocidad finita, una constante fundamental en la naturaleza.
Las elegantes ecuaciones de Maxwell fueron, sin duda, el logro más importante del siglo XIX, una muestra más de la capacidad del intelecto humano, unas ecuaciones que presuponían la existencia de algo más, de un comportamiento que marcaría una nueva era.
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